Historia

¿CÓMO Y POR QUÉ EMPECÉ WILLIOT?

Querido abuelo:

Ya sé que no recibirás nunca esta carta, ya sé que nunca más, salvo en mis recuerdos, iré a pescar contigo al río, allí, en aquel remanso bajo los sauces con aquellas viejas cañas de madera, y también sé que Williot no andará husmeando madrigueras correteando entre la hierba. Tú, Williot, tus viejas zapatillas, y aquel niño rubio que abría sus ojos al mundo, extasiado ante la belleza de lo que veía.

Lo sé, y sin embargo, escribo estas líneas para decirte allá donde estés que por fin he cumplido la promesa de honrar tu memoria con aquello que en mi infancia me hablaba más de ti; tus viejas zapatillas de estudiante becado en Oxford, y Williot, el perro que te acompaño fiel hasta su muerte.

Con Williot, expreso aquella emoción, quizá la más verdadera que una persona puede sentir, la satisfacción por las cosas bien hechas, tal y como se hacían antes, a mano, y el orgullo de haber desarrollado una marca adecuada para las personas tan exigentes, independientes y tal vez tan bohemias como lo fuiste tú, abuelo.

Nunca podré agradecerte lo suficiente el haberme transmitido la sencillez y la sinceridad de tu vida, y el amor incondicional a la naturaleza y los animales. Me siento feliz de realizar este sueño en tu memoria.